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jueves, 15 de noviembre de 2012

El Espejo del amor (Alan Moore)


EL ESPEJO DEL AMOR

Incluso antes de llegar a tierra firme
hubo un tiempo en que las cosas
se amaron libremente,
ignorando su género.
El deseo ciego
transformó el limo en peces,
a los peces en simios
por medio del sexo:
glorioso motor de la vida
batiéndose en el légamo.
Los animales no olvidan:
los delfines aún alternan sus emparejamientos
con su propio sexo
y con el opuesto,
el eco de sus éxtasis
se escucha en la distancia.

Ya en la tierra,
las primeras sociedades,
grandes manadas de hembras,
criaban juntas a sus camadas,
sin machos,
pues su papel en la reproducción
era desconocido.
Las mujeres se lamían
y se acicalaban entre ellas,
mientras los hombres las miraban,
dando vueltas y vueltas a su alrededor…
En el principio, por tanto,
hubo tres millones de años
de maternidad.

El Verbo
vino después,
y el verbo
fue poder,
fue patriarcado:
los hijos primogénitos
se retorcieron en los altares
de un dios padre.
El verbo
se hizo ley:
en Sumeria
a las mujeres
que se burlaban de los hombres
les rompían los dientes
con ladrillos quemados.

La ley,
una vez concebida,
se aplicó a todo.
El Levítico condenó
casi toda práctica sexual
por abominable,
incluyendo aquella
entre dos hombres.
Se concibió así
para relegar a los cananeos
cuyos sacerdotes
practicaban la sodomía.
Si en vez de esto
hubieran sido caníbales,
qué distintas serían las cosas.

Jadeamos
sobre las playas del Devónico,
nos arropamos
bajo estrellas neolíticas.
Escupimos sangre
entre dientes machacados
manchándonos mutuamente
al besarnos.
Siempre hemos amado.
¿Cómo no iba a ser,
si te pareces tanto a mí
cariño mío,
y sin embargo eres diferente?

Amamos
mientras las grandes
culturas mediterráneas
florecían
sin inquietase en absoluto
por sus impulsos homoeróticos.
Considerando civilizado
el amor entre hombre y efebo,
griegos y romanos
lo convirtieron
en sello de clase y rango
dentro de su esmerada
estructura de poder.

El ejército espartano
quiso ir más lejos,
impuso el amor entre hombres,
para producir soldados
que defendieran
en la vanguardia
a sus amantes
hasta la muerte.
Exigiendo crías más fuertes,
entregaban los infantes
de vuelta a la naturaleza:
sobre todo a las niñas.
Quizá por esto,
cuando Roma los invadió
tan solo quedaban
dieciséis espartanos.
Dejando a un lado a las tropas
travestidas de Corinto,
esta costumbre
era única.
Fuimos creadores.

Homero anheló en verso
abrazar la sombra de Aquiles
mientras que en su isla,
la exquisita Safo,
evocó la mirra
vertida sobre la cabeza de su amante,
y a muchachas sobre suaves lechos
con todo lo que más deseaban
a su lado.
Mas esta tolerancia
no pudo resistir
el avance de la cristiandad,
que ignorando el amor de Cristo
por los desheredados,
optó en su lugar
por la severidad moral.

Definiendo el sexo como algo vil,
un obstáculo contra la fe,
San Pablo llamó
por vez primera
al amor hacia el sexo idéntico,
pecado.
Ah, pecado.
¿Fue ese el nombre
de un beso robado
tras los escudos de guerra
que se entrelazan?

¿Fue el pecado
lo que hizo
a Safo llorar
y escribir:
“no he tenido
ni una palabra de ella”?
Con las manos manchadas
de sangre de recién nacidos
vieron nuestro amor
y lo llamaron pecado.
Santo Tomás de Aquino,
allá por el siglo trece,
puso en orden
los grados del vicio,
incluyendo la copulación
con el sexo indebido.

Puesto que en la Edad Oscura
pronunciamientos como esos
eran rutinariamente
convertidos en ley,
hubo hogueras,
decapitaciones,
cuerpos retorciéndose
lentamente en la brisa.
Aunque ahorcar a alguien
solo por sodomía
era infrecuente, cargos así
añadían lastre a las venganzas.

Los Caballeros Templarios
acusados de sodomía,
habían presionado
a Felipe de Francia
por deudas
que no podía pagar.
El Papa,
a su vez deudor de Felipe,
ordenó la persecución
de los Templarios.
Entonces, como ahora, nuestro amor
fue convenientemente usado
como calumnia.

Al florecer el Renacimiento,
las ciudades resurgieron gradualmente,
y en sus callejones
brotó nuestra subcultura,
como un pálido capullo
que sólo se abre de noche.
A pesar del salvajismo eclesiástico,
un clima social mejor
convocó
una vez más
a nuestra Musa.

Así, Miguel Ángel
miró a lo alto
de un repleto cielo sixtino
y le dijo a su querido Tomasso
que aunque la ignorante
y malvada turba fuera ajena
al que siente,
no hay voluntad
que pueda plantar coto
a nuestro amor,
a nuestra fe,
a nuestro honesto goce.

¿Cómo pudo saber
allí con su paleta
creando el cielo
desde un infierno
restringido e incómodo,
con su cincel temblando
a punto de liberar
de la fría piedra
el hombro de David?
¿Cómo pudo saber
qué infortunios guardaba el futuro
cuán repugnante su voluntad?

Mi amor,
la ignorante y malvada turba
está con nosotros, con nosotros aún.
El siglo dieciséis favoreció
que los hombres se travistieran
en papeles de mujer,
forjando un vínculo
entre nuestra cultura
y el teatro
que perdura
hasta hoy en día.

El dramaturgo más grande de aquella era,
en sonetos dedicados
a su benefactor,
el señor W.H.,
proclamó su amor
con mayor repique
que el que usó para anunciar
la ruina de dinastías.
Con el tiempo, una “amistad” así,
apasionadamente expresada,
se hizo costumbre,
y la sociedad, sin tener
gran deseo de castigar
lo que era entonces
algo común e inofensivo
sin tener una palabra

para definir la homosexualidad,
pudo correr
velos platónicos
sobre nuestro amor
y mirar hacia otro lado.
Nunca fue más evidente
que con las Damas de Llangollen,
dos mujeres que vivieron
juntas sin ocultarse,
en excéntrico aislamiento,
objeto de sospecha,
pero también de fascinación.

Divertidas en sus iras,
y amantes de lo pintoresco,
esparcían capullos de rosa
alrededor de su alquería,
prohibiendo la entrada a Wordsworth
cuando las menospreció en verso.
Sin ellas,
Se empequeñece la historia.
Crecimos, pero en la oscuridad.
Emily Dickinson describió
el pecho de su amante
como perfecto para las perlas,
nadie leyó sus palabras
nadie escuchó su voz
hasta que estuvo muerta.

Entre sus muchachos bronceados por el polvo,
Walt Whitman soñó
una nueva Ciudad de los Amigos,
construida con miradas tiernas
en el tumulto de los jornaleros.
.
Y así Shakespeare mojó una pluma
en su alma afligida,
mientras Eleanor y Sarah
despedían a sus sirvientes
y clavaban poemas en los árboles.
Sobre el corazón puro de Emily,
el peso de su amante una noche…

¿A quién le importará, amor mío?
¿Quién cuidará
de gemas tan frágiles como éstas?
Solo en las culturas ilustradas
pudimos respirar:
El salón de Natalie Barney
entretuvo y escandalizó:
Gertrude Stein tomaba el té
Y Mata Hari, desnuda
montaba sementales enjoyados.

Insolente Natalie,
que espoleada por Reneé Vivien,
se despachó en un ataúd forrado de satén,
a la puerta de la poetisa,
mientras París sonreía.
En otro lugar,
Leipzig, 1869,
un tal K. M. Benkert
hizo por vez primera
alusión a la “homosexualidad”.
La opinión de la Inglaterra industrial
de que todo debía ser
explicable por la ciencia
indujo a los doctores

a declararnos
mentalmente enfermos,
ni amigos
ni pecadores
después de todo.
Las tabernas,
donde se daban encuentro los invertidos,
quedaron sacudidas por el viento.
El clima había cambiado,
como descubrió Oscar Wilde a su pesar;
demasiado propenso
a los mozos proletarios
y a irse de cena con panteras.
El padre de su amado, un marqués,
lo denunció por sodomita.
Querellándose imprudente por calumnias,
Wilde fue puesto en evidencia,
condenado a la cárcel de Reading,
para exiliarse después en su desgracia.


La era terminó
y los noventa malva de Wilde
encanecieron,
aunque contuvieron las semillas
de algo digno y humano:
Desde Alemania,
antes del fin del siglo,
llegaron las primeras protestas
contra las leyes de sodomía.
La emancipación había comenzado.

Qué tiempos aquellos
nacidos con los cañones de Tchaikovsky,
que no pudieron ahogar
los susurros de su corazón.
Qué tiempos aquelos,
que se clausuraron
con nuestros primeros,
titubeantes pasos
hacia la libertad…

Y marchè
como amè, querido mìo,
contigo,
siempre contigo.
La dignidad marchò
de la mano de la vergüenza.
Descalificados para amar libremente
nos citábamos en medio de la inmundicia:
era lo único que se nos permitìa.
Nuestra cultura,
que adoptò a Colette,
quien escribía tan perfecto
el nombre de Missy
en la pulsera de su tobillo,

también llegó a conocer
pasillos oscuros:
apestosos urinarios,
que nos recordaban
a pesar de nuestra ternura,
nuestra equivalencia
con la mierda.
Irónicamente, la Primera Guerra Mundial,
permitió una nueva forma de intimidad:
los jóvenes vivieron
y murieron juntos
en el barro extranjero.

Allí, Wilfred Owen
le dio a su amado un soneto
y una chapa de identidad,
y le pidió a su corazón que la besara
con sus latidos, día y noche,
hasta que el nombre se desgastase
y desapareciera.
Por desgracia, la guerra trajo
no solo camaradería,
y en la derrotada Alemania
la mutiladora deuda
fue el humus
del que flores fascistas
brotaron con horror.

Hacia 1933, ya éramos
objetivos para el Reich
pero no podíamos sospechar todavía
lo bajo que estábamos por caer.
En mataderos,
etiquetados con triángulos rosa,
morimos a millares.
Dicen que las duchas
contenían cuerpos amontonados
como si los más fuertes y abatidos
hubieran trepado a las espaldas de sus amantes
para escapar del gas,

traicionando así, en el último momento,
nuestro amor,
la única cosa que creímos
que no nos podrían quitar.
¿Puedes imaginártelo?
¿Puedes?

No llores, cariño mío.
Fue tan sólo un sueño
una pesadilla engrendrada
en el ceño del siglo,
y si regresa de nuevo
te abrazaré hasta el amanecer
lo mejor que sepa.
Mientras amanecía en Europa
las tropas regresaron,
trayendo consigo algunas
formas nuevas de vivir,
para asentarse en Barbary Coast,
en Portsmouth
o en Nueva York.

Nuevos mundos
parecieron posibles,
y Ginsberg aulló
contra un estado
que nos llamaba
comunistas,
no satisfecho con marcarnos,
como si fuéramos ganado
con la palabra “enfermos”.
La Sociedad Mattachine
el primer grupo
gay de Norteamérica
se formó en 1950,
seguido por

la comunidad femenina
de las Hijas de Bilitis.
A su vez, Inglaterra
fue testigo de campañas
a favor de los derechos de los homosexuales,
mientras Orton escribía
sobre muchachos oscuros
con una nueva
y peligrosa
moral.

En 1967,
Gran Bretaña legalizó
el acto sexual consentido
entre varones adultos,
mientras que gradualmente
a lo largo de Norteamérica,
los estados comenzaron
a modificar
sus leyes.
Aunque todavía acosados
nos sentimos jubilosos,
el primer peldaño
de nuestro ascenso,

alcanzado.
Nos zambullimos
en las piscinas de Hockney
y bailamos con la banda
de Brian Epstein.
El viernes,
27 de junio de 1969,
una redada policial rutinaria
en el bar Stonewall Inn
en Greenwich Village
fue el detonante de las revueltas
de las que surgió
el Movimiento de Liberación Gay.
¿Fue la muerte de Judy Garland
o tal vez cinco mil
años de historia
la que nos lanzó
a las calles
para incendiar la noche
con nuestra rabia?
¿te acuerdas de cómo corríamos
en medio de bidones de basura en llamas,
cogidos de la mano,

riéndonos aún más alto
que las sirenas,
sintiéndonos puros y sin miedo a nada?
Sabíamos
que la libertad
podía lograrse,
que nada
podía evitarlo.
Estábamos seguros, mi amor.
Estábamos tan seguros.

Eso fue antes del virus.
El SIDA lo cambió todo.
Aunque al principio
afectó a los heterosexuales,
que eran nueve de cada diez
contagiados en todo el mundo,
la Iglesia y la prensa
hablaron de una “peste gay”.
Y a nosotros, que tan cerca
estábamos de ser reconocidos
como plenamente humanos
nos convirtieron, en cambio,
en el hombre del saco.

Una tragedia humana
dio licencia para el fanatismo,
hubo policías que afirmaron
hablar en nombre de Dios,,
al describir a personas
que tenían el SIDA
como culpables de revolcarse
en su propia mierda,
mientras el Consejero Brownhill,
un conservador,
recordó una anterior
solución final
y propuso
“gasear a los maricones”.

Y Margaret Thatcher
elogió su actitud.
Permitió que una propuesta
se aprobara como ley,
que su ministro
del gobierno local
describió como
destinada a borrar
todo rastro
de la homosexualidad:
el mismísimo acto,
todas las relaciones gays,
hasta el concepto abstracto
desaparecería,
una palabra arrancada
del diccionario.

¿Seremos chivos expiatorios
como hicieron de los templarios,
cananeos y judíos,
u obligará el SIDA
a abandonar todo prejuicio,
todo silencio furtivo sobre el sexo,
para salvar sus propias vidas?
¿Cuándo nos aproximemos
al futuro
divisaremos en el horizonte
las torres de Utopía,
a las chimeneas
de los campos de exterminio?

Mi amor,
ojalá lo supiera.
mientras duren nuestras vidas, nos amaremos,
y después,
si lo que dicen es cierto,
que se me niegue un cielo
repleto de papas,
policías y fundamentalistas,
que yo en cambio arderé,
muy feliz,
con Safo, Miguel Ángel
y contigo, mi amor.
Arderé la eternidad entera
contigo.

lunes, 29 de agosto de 2011

Te conoceré.

Te encontraré.
Será una mañana de Lunes cuando espere que nada pase, será pronto, más pronto de lo que creo.
Sucederá como siempre sucede, tú me verás, yo te veré,  conocerás el polvo acumulado en mis pestañas, y yo adivinaré los infinitos caminos que te trajeron desde esa estrella.
Te romperán mis ojos cansados mientras escudriñan cada fragmento, haré tuya mi mirada.
No habrá tiempo mientras se saludan nuestras dos almas.
Te reconoceré y me reconocerás aunque hayan pasado ya mil años.
Ni tú ni yo creeremos en las verdades metafísicas del todo, esperaremos sentados en las puertas del poema por la única verdad que nos interesa.
Sabremos entonces de un verso cerrado que se descubre solo para nosotros, y seremos el momento tal cuál es.
Los carros, los estudiantes, y los niños estallarán el ruido afuera de la burbuja.
El mundo volverá a nuestros pies y de nuevo, para siempre esta vez, nos conoceremos.

domingo, 21 de agosto de 2011

Acabar con todo (Octavio Paz)


Dame, llama invisible, espada fría, tu persistente cólera, para acabar con todo, oh mundo seco, oh mundo desangrado, para acabar con todo.
Arde, sombrío, arde sin llamas, apagado y ardiente, ceniza y piedra viva, desierto sin orillas.
Arde en el vasto cielo, laja y nube, bajo la ciega luz que se desploma entre estériles peñas.
Arde en la soledad que nos deshace, tierra de piedra ardiente, de raíces heladas y sedientas.
Arde, furor oculto, ceniza que enloquece, arde invisible, arde como el mar impotente engendra nubes, olas como el rencor y espumas pétreas. Entre mis huesos delirantes, arde; arde dentro del aire hueco, horno invisible y puro; arde como arde el tiempo, como camina el tiempo entre la muerte, con sus mismas pisadas y su aliento; arde como la soledad que te devora, arde en ti mismo, ardor sin llama, soledad sin imagen, sed sin labios. Para acabar con todo, oh mundo seco, para acabar con todo.

viernes, 22 de abril de 2011

Esta vieja angustia - Pessoa

Esta vieja angustia, 
esta angustia que traigo hace siglos en mi,
rebasó la vasija, en lágrimas, en grandes imaginaciones,
en sueños al estilo de pesadilla sin terror,
en grandes emociones súbitas sin sentido alguno.
Rebasó.
¡Mal sé cómo conducirme por la vida
con este malestar haciéndome dobleces en el alma!
¡Si al menos enloqueciese de veras!
Pero no: es este estar entre,
este casi,
este poder ser que
esto.
Un interno en un manicomio es, al menos, alguien,
yo soy un interno en un manicomio sin maniconéo.
Estoy loco en frío,
estoy lúcido y loco,
estoy ajeno a todo e igual a todos:
estoy durmiendo despierto con sueños que son locura
porque no son sueños.
Estoy así...
¡Pobre vieja casa de mi infancia perdida!
¡Quién te diría que yo me repeliese tanto!
¿Qué es de tu niño? Está loco.
¿Qué es de quien dormía tranquilo bajo tu techo provinciano?
Está loco.
¿Quién de quien fui? Está loco. Hoy es quien yo soy.
¡Si al menos tuviese una religión cualquiera!
Por ejemplo, por aquel fetiche
que había en casa, allá en aquélla, traído de África.
Era feísimo, era grotesco,
pero había en él la divinidad de todo en lo que se cree.
Si yo pudiese creer en un fetiche cualquiera —
Júpiter, Jehová, la Humanidad —
cualquiera serviría,
¿pues qué es todo sino lo que pensamos de todo?
¡Estalla, corazón de cristal pintado!

viernes, 29 de octubre de 2010

La palabra (Ernesto Cardenal)

En el principio
-antes del espacio-tiempo-
era la Palabra
Todo lo que es pues es verdad.
Poema.
Las cosas existen en forma de palabra.
Todo era noche, etc.
No había sol, ni luna, ni gente, ni animales, ni plantas.
Era la palabra. (Palabra amorosa.)
Misterio y a la vez expresión de ese misterio.
El que es y a la vez expresa lo que es.
«Cuando en el principio no había todavía nadie
él creó las palabras (naikino)
y nos las dio, así como la yuca»
en aquella traducción amarillenta anónima del alemán
de una parte del gran librón de Presuss
que yo encontré en el Museo Etnográfico de Bogotá
traducción al español de Presuss traduciendo del uitoto al alemán:
La palabra de sus cantos, que él les dio, dicen ellos,
es la misma con que hizo la lluvia
(hizo llover con su palabra y un tambor),
los muertos van a una región donde «hablan bien las palabras»;
río abajo: el río es muy grande
(lo que han oído del Amazonas según Presuss)
allí no han muerto de nuevo
y se encuentran bien río abajo sin morir.
Día llegará en que iremos río abajo nosotros.
En el principio pues era la palabra.
El que es y comunica lo que es.
Esto es:
el que totalmente se expresa.
Secreto que se da. Un sí.
Él en sí mismo es un sí.
Realidad revelada.
Realidad eterna que eternamente se revela.
Al principio...
Antes del espacio-tiempo,
antes que hubiera antes,
al principio, cuando ni siquiera había principio,
al principio,
era la realidad de la palabra.
Cuando todo era noche, cuando
todos los seres estaban aún oscuros, antes de ser seres,
existía una voz, una palabra clara,
un canto en la noche .
En el principio era el Canto.
Al cosmos él lo creó cantando.
Y por eso todas las cosas cantan.
No danzan sino por las palabras (por las que fue creado el mundo)
dicen los uitotos. «Sin razón no danzamos».
Y nacieron los grandes árboles de la selva,
la palma canaguche, con sus frutos para que bebiéramos,
además el mono-choruco para que comiera los árboles,
el tapir que come en el suelo los frutos,
el guara, el borugo para comer la selva,
él creó a todos los animales como la nutria, que come pescado,
y a la nutria pequeña,
él hizo todos los animales como el ciervo y el chonta-ciervo,
en el aire al águila real que come a los chorucos,
creó al sidyi, al picón, al papagayo kuyodo,
los pavos eifoke y forebeke, al bakital, al chilanga, el hokomaike,
el patilico, el papagayo sarok,
el kuikudyo, elfuikango, el siva y el tudyagi,
el pato hediondo, la mariana que ahora sabe comer peces,
el dyivuise, el siada, el hirina y los himegisinyos
y sigue el poema uitoto
en la anónima traducción al español de
la de Presuss del uitoto al alemán
engavetada en el Museo.
«Aunque digan: ellos danzan sin motivo. Nosotros
en nuestras fiestas narramos las narraciones.»
Que Presuss recogió pacientemente en un gramófono hace años
y tradujo al alemán.
Los muertos: ellos han retomado a la palabra creadora
de la que brotaron con la lluvia, los frutos y los cantos.
«Si nuestras tradiciones fueran solamente absurdas,
estaríamos tristes en nuestras fiestas.»
Y la lluvia una palabra de su boca.
Él creó el mundo mediante un sueño.
y él mismo es algo así como un sueño. Un sueño que sueña.
Le llaman Nainuema, según Presuss:
«El que es (o tiene) algo no existente.»
O como un sueño que se hizo real sin perder su misterio de sueño.
Nainuema: «El que es ALGO muy real no-existente.»
Y la tierra es Nicarani, «lo soñado», o «la visión soñada»:
lo nacido de la nada como un sueño del Padre.
El Génesis según los Witotos o Huitotos o Uitotos.
En el principio
antes del Big Bang
era la Palabra.
No había luz
la luz estaba dentro de las tinieblas
y sacó la luz de las tinieblas
las apartó a las dos
y ese fue el Big Bang
o la primera Revolución.
Palabra que nunca pasa
(«el cielo y la tierra pasarán...»)
Ha quedado un lejano rumor en el universo
de aquella explosión
como estática de radio.
Y empezó la danza dialéctica celeste.
«El yang llama;
el yin responde.»
Él es en el que toda cosa es.
Y en el que toda cosa goza.
Toda cosa coito.
Todo el cosmos cópula.
Todas las cosas aman, y él es el amor con que aman.
«El yang llama;
el yin responde.»
Son los dos coros.
Son los dos coros que se alternan cantando.
Y Pitágoras descubrió la armonía del universo
oyendo el martillar de un herrero.
Esto es: el movimiento isotrópico -uniforme y armonioso-
del universo.
La Creación es poema.
Poema, que es «creación» en griego y así
llama S. Pablo a la Creación de Dios, POIEMA,
como un poema de Homero decía el Padre Ángel.
Cada cosa es como un «como» .
Como un «como» en un poema de Huidobro.
Todo el cosmos cópula.
Y toda cosa es palabra,
palabra de amor.
Sólo el amor revela
pero vela lo que revela,
a solas revela,
a solas la amada y el amado
en soledad iluminada,
la noche de los amantes,
palabra que nunca pasa
mientras el agua pasa bajo los puentes
y la luna despacio sobre las casas pasa.
El cosmos
palabra secreta en la cámara nupcial.
Toda cosa que es verbal.
Mentira es lo que no es.
Y toda cosa es secreto.
Oye el susurro de las cosas...
Lo dicen, pero dicen en secreto.
Sólo a solas se revela.
Sólo de noche en lugar secreto se desnuda.
El cósmico rubor.
La naturaleza: tímida, vergonzosa.
Toda cosa te baja los ojos.
-Mi secreto es sólo para mi amado.
Y no es el espacio, mudo.
Quien tiene oídos para oír oiga.
Estamos rodeados de sonido.
Todo lo existente unido por el ritmo.
Jazz cósmico no caótico o cacofónico.
Armónico. Todo lo hizo cantando y el cosmos canta.
Cosmos como un disco oscuro que gira y canta
en la alta noche
o radio romántico que nos viene en el viento.
Toda cosa canta.
Las cosas, no creadas por cálculo
sino por la poesía.
Por el Poeta («Creador» =POIÊTÉS)
Creador del POIEMA.
Con palabras finitas un sentido infinito.
Las cosas son palabras para quien las entienda.
Como si todo fuera teléfono o radio o t. v.
Palabras a un oído.
¿Oís esas ranas?
¿y sabes qué quieren decirnos?
¿Oís esas estrellas? Algo tienen que decirnos.
El coro de las cosas.
Melodía secreta de la noche.
Arpa eolia que suena sola al sólo roce del aire.
El cosmos canta.
Los dos coros.
«El yang llama;
el yin responde.»
Dialécticamente .
¿Oís esas estrellas? Es el amor que canta.
La música callada.
La soledad sonora.
«La música en silencio de la luna», loco Cortés.
La materia son ondas.
Un yo hacia un tú.
Que busca un tú.
Y esto es por ser palabra todo ser.
Por haber hecho al mundo la palabra
podemos comunicarnos en el mundo.
-Su palabra y un tambor...

Somos palabra
en un mundo nacido de la palabra
y que existe sólo como hablado.
Un secreto de dos amantes en la noche.
El firmamento lo anuncia como con letras de neón.
Cada noche secreteándose con otra noche.
Las personas son palabras.
Y así uno no es si no es diálogo.
Y así pues todo uno es dos
o no es.
Toda persona es para otra persona.
¡Yo no soy yo sino tú eres yo!
Uno es el yo de un tú
o no es nada.
¡Yo no soy sino tú o si no no soy!
Soy Sí. Soy Sí a un tú, a un tú para mí,
a un tú para mí.
Las personas son diálogo, digo,
si no sus palabras no tocarían nada
como ondas en el cosmos no captadas por ningún radio,
como comunicaciones a planetas deshabitados,
o gritar en el vacío lunar
o llamar por teléfono a una casa sin nadie.
(La persona sola no existe.)
Te repito, mi amor:
Yo soy tú y tú eres yo.
Yo soy: amor.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Poema (que por azar terminó acá)

Estaba leyendo un libro de páginas ajadas de la biblioteca, mientras avanzaba, líneas resaltadas por residuos de grafito borrándose me hacían tropezar con claves que seguro fueron importantes para el/la que lo leyó antes que yo... anotaciones con el significado de palabras desconocidas tanto para él o ella y para mi que me facilitaron el avance.
En la página 195 justo al terminar un capítulo unos garabatos se empeñaban en seguir la última línea, no pude resistirme a desentrañar el pequeño misterio. Podría haber sido algo importante de lo que me arrepintiera después por no haberme empeñado tal vez... una reflexión fundamental para entender mejor el libro o que se yo, el caso es que mi espíritu sicorígido ganó la batalla entre mis otros yo esta vez, por lo que en vez de seguir leyendo el libro, me dediqué dos horas a encontrarle sentido a esa escritura de médico jubilado.
Resultó ser un poema, que aún a riesgo de haberlo copiado mal me atrevo a subir por acá... este poema que fue escrito cuándo yo ni siquiera tenía un año va a conocer el internet... quizás su autor lo halla olvidado totalmente, quizás ese autor ya no exista, quizás el destinatario del poema sea ahora la esposa del autor, o quizás nunca el autor se halla atrevido a confesarle su amor... y quizás tal vez algún día el autor por cuestión de azar, se pase por acá y recuerde su poema con una mueca de incredulidad.
Este es el poema:


Que tal si hacemos una cometa y juntamos tu cuerpo y el mío en un viento tranquilo pero fuerte.
Y pasamos estos días de macaz en un viento traicionero para que se lleve - estos días - a algún dios castigador.
Si juntamos tu cuerpo y el mío podremos superar el mundo con la inocencia de  tus ojos.
De algún viento cómplice y la inocencia seminal de lo que deseas y su ayer, 
si juntamos tendremos una fruta para ti,
cometa que vuelas el viento de mi pasión.


BdeS.
Dic 19-1990


Nota: si alguna vez escriben en un libro de uso público, por piedad hagan su letra legible.



martes, 22 de junio de 2010

Fernando Pessoa

En la gran oscilación...

En la gran oscilación
Entre creer y no creer,
El corazón se trastorna
Lleno de nada saber

Y, ajeno a lo que sabía
Por no saber lo que es,
Sólo un instante le cabe
Que es el conocer la fe-

Fe que los astros conocen
Porque es la araña que está
En la tela que ellos tejen,
Y es vida que había ya.











ODA
Para ser grande, sé entero: nada
Tuyo exageres o excluyas.
Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres
En lo mínimo que hagas,
Por eso la luna brilla toda
En cada lago, porque alta vive.

sábado, 3 de abril de 2010

El hallado (Marga López)

Nadie regresa el mismo después del viaje.

Hay las solas visiones agua adentro.

La noche habita el peso de la hondura.
La noche -anémona del mar-
guarda el abismo.

Quien desciende hacia el fuego
ve el rostro de la sombra.

Hay el aire que sobra de alondras bajo la cumbre.
Quien respira su vuelo
frágil de lágrima
se asomará al vacío
lúcido y extrañado de ser
ave aire y agua.

Nadie regresa el mismo después del sueño.

Una presencia de ojo antiguo
inmóvil
ha velado el reposo.

La escritura de un verbo
puede abrir lo ocultado.

Alguien vuelve a la tarde
del pueblo de Luvina
otro.

El poema desdobla
pliegues cerrados.

Lo nombrado
ahila cada símbolo.

Nadie regresa el mismo después del verso.

Más allá de lo simple
está la gran simpleza.
Quien la mira al instante de la adelfa
alborozado y calmo
entra de nuevo a La Morada Una
de sus Perplejos
y transfigura
la luz
en Luz Despierta.

Manso descubre
el resplandor visible
la dulcedumbre
de la Existencia.

Nadie regresa el mismo después de verse.
Nadie regresa el mismo.

Iniciado en su sola investidura
digno
paso y sencillo

vuelve.

1994

domingo, 18 de octubre de 2009

La vida profunda.

Joder mono, hace un año te moriste... y hoy me olió todo el día a vos. Son las 5:20 de la mañana y acabo de llegar de trabajar y tengo que volver a las diez pero si no escribo esto y me fumo un cigarro por usted maldito bastardo mañana me voy a derramar en cualquier lado y acá no tengo donde esconderme.
"Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres, 
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar." 

Sabe que gran güebón, ese es mi primer recuerdo de usted. Quinto de primaria, trabajo de Español, Porfirio Barba Jacob, el cantor de la vida profunda, hicimos un televisorsito con cartón y una biografía enrollada, también grabamos la exposición en una grabadorcita. Recuerdo que fuimos por una caja de cartón a algún lado, y cuándo la llevábamos a la casa de pulga para hacer esa mierda a usted casi lo coge un carro en la esquina de carulla, mejor dicho lo cogío un carro, pero los dos tenían muy buenos frenos, hombre, su monareta si que tenía buenos frenos.
Recuerdo también un trabajo de barro, que usted me tiró al piso porque el mío era más lindo, pero luego se hizo conmigo para hacer uno aún mejor. Esa fue la primera vez que usted pisó mi casa. Eramos unos niños, y ninguno de los dos habría podido vislumbrar ni un poquito del futuro que venía. Nos juntamos mucho por esos días, siempre eramos los mejores cuándo nos hacíamos juntos para presentar los trabajos... las células con plastilina y fideos, los trabajos del microscopio... 
Pasaron como 3 años y no nos volvimos a hablar, seguramente yo era una güeba pa usted. Luego un día a usted lo iban a mandar a rectoría por algo que me pareció injusto y yo me ofrecí a ayudarlo para que no lo echaran del colegio, ahí empezó el cuento... nos fuimos juntando, usted era un "punkero" cuando eso, creo que hasta montaba tabla... yo iba a su casa a escuchar música, aunque no me gustaba lo que usted escuchaba... también recuerdo cuándo nos íbamos a robar las hojas de no se que árbol del colegio para que su abuela le pusiera a no se que matas.
Usted se mantenía con gente que me caía mal, pero luego se empezó a juntar conmigo... dejó de jugar fútbol en los descansos pa irnos a andar el colegio con Iván y bajar dónde el vecino a comer manguitos con sal y limón. Luego en una de sus tantas metamorfósis se volvió un chirrete, solo escuchaba reggaetón y andaba en pandillas, y sacaba su lata, y olía sacol y fumaba bareta. 
En vacaciones nos ibamos con tarro e Iván a la cristalina a meternos en el agua helada de esa cascada, a andar por todo ese monte, recuerdo un día que nos dijeron que no podíamos subir por ahí porque ahí estaba la base de no se que "Don" y si nos confundían nos mataban... no volvimos.
Una de tantas veces mientras yo me metía a esa puta cascada, ustede se subió a hablar con duendes y se llevó a Iván, recuerdo que él casi se tira porque vió a Johana salir de una casita como la de blancanieves. A mi no me gustó que le diera bareta a Iván, pero como usted decía: "cada loco con su tema"...
Usted siempre mandaba a Iván después de sus trabas a mi casa a que le diera leche jajaja, en una de esas conoció a Yudi, la de las tetas redonditas y el culo paradito... definitivamente estaba muy trabado.
Yo me mantenía con ella, y te dije que me gustaba, y que me había enamorado de ella, usted quiso conocerla... y la conoció y fueron novios como por una semana hasta que ella lo vio con la lechera... recuerdo la cartica cursi que ella le escribió. Luego ella tuvo algo con Iván y asi sucesivamente con todos los amigos que le presenté, y aún así ella me gustaba... joder!... recuerdo cuándo usted la cagó porque le dijo que yo estaba enamorado de ella, cuándo me preguntó si era verdad yo estaba lavando la cocina y le derramé un vaso de agua encima... le dije que no me gustaba. 
Usted fue el que me enseñó a fumar una vez en la unidad deportiva, como en noveno. Luego yo le pedí que me diera canabis y nos fuimos para ese monte a fumar, y usted quiso probar si yo era gay, ese día yo estaba totalmente aterrado y usted estaba muerto de la risa. 
Después nos manteníamos fumando bareta con Iván en el segundo piso de mi casa, cuándo estaba en obra negra.
Yo le pedí que me comprara bareta y le di como seis mil pesos... mi mamá me pilló el bolo y no me quedó de otra que decir que era suya, total a mis papás no les podías caer mas mal.
En el colegio todos sabían lo que hacía, y los profesores "preocupados" por mi se mantenían diciendo a mis papás que vos eras una mala influencia y que te habían pillado en la calle haciendo no se que cosas.
Empezamos a escuchar Mago de Oz, y yo iba a su casa a que me quemara Cd's de tierra Santas y Manowar, ibamos al barril a fumar extras y a tomar cervezas... "el que quiera entender que entienda pa los cachorros pluma gay" decía siempre el dueño cuándo veía llegar a toda la gallada. Nosotros nunca entendimos nada hasta como un año después cuándo nos bajamos la letra...
Nos pasamos pa Comfama, hicimos planes pa ir a su finca pero nunca fuimos... en el primer semestre fuimos muy buenos amigos... luego a mi me cogió el mal genio y nos separamos... yo dejé de juntarme con vos... 
Al tiempo ud me llamó pa que cayera a su casa a beber con su primo y nos pegamos una farra brutal con güaro, obviamente el primero era pa las ánimas... recuerdo las discusiones sobre la raza superior, Lovecraft, el necronomicón, el cuervo de Poe... joder... tantas cosas... la bomba en África y suramérica... 
al final nos separamos, por alguna razón ud me empezó a caer mal... no volvimos a hablar hasta la despedida de décimo que los dos estábamos muy farros y nos fuimos a fumar bareta... 
Un día nos encontramos en el bar y nos pegamos una medio desatrasada, ud estaba estudiando historia en la UN y yo Ing. Aeronáutica en la UPB... estoy seguro que si hubieramos seguido siendo buenos amigos ud también estaría estudiando aeronáutica... y estaría mas tatuado que yo jaja :S... hasta estaría por acá conmigo fumando bareta en algún parque... joder! como recuerdo cuándo nos íbamos a montar cicla y a comer choclitos por el aeropuerto y nos subíamos al Gallinazo a ver aterrizar aviones... ud siempre trató de ser buen amigo... pero yo no... 

En un 31 de diciembre yo estaba solo caminando por la unidad, y ud también iba solo fumando seguro, ni nos saludamos... luego me arrepentí y fui a su casa a darle el feliz año y a hacer las paces jajaja... ud no estaba.

Mi mamá me despertó un día del padre diciéndome que usted estaba muerto, yo no creí... al otro día empezaba en el Colombo Inglés... cuándo me subi a la buseta y vi su cartel en la Basílica me rompí por dentro y lloré todo el camino a medellín... cuándo llegué al Colombo cancelé todo el nivel y me devolví, no quise llorar en su entierro pero me volví a derramar cuándo lo vi salir en un cajón... nos hubiéramos reído mucho del cura por todas las babosadas que dijo en su misa.

Siempre que bajaba a Medellín prefería no mirar la basílica, siempre me acordaba de su cartel... 
Gran perra tenemos que cuadrar cuentas en el Valhala... usted no se merece este escrito tan mediocre... pero a mi me sirve un poquito hoy... después escribo algo chimba.
"Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día...
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables
¡un día en que ya nadie nos puede retener!"


http://www.youtube.com/watch?v=IMGkqgsgafg