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jueves, 27 de diciembre de 2012

La Vaca.

La vaca había muerto hacía apenas unos dos días, y las cosas en la casa no andaban bien. No había leche, y en verdad la pereza me impedía salir a comprarla o pedirla a algún otro, claro que tampoco sabía si algún otro estaba todavía por ahí.
No había quesito para el desayuno, ni aguapanela con leche, ni siquiera crema para la arepa. Sin posibilidad alguna de encontrar una solución que no implicara entrar en contacto con otro, me obligué a no echarle leche a nada.
Extrañaba la nata en el café, pero con otro uno nunca sabía a qué atenerse, lo único seguro era el miedo, y el miedo siempre inicia un juego, y en el juego uno no sabía si iba a decapitar o ser decapitado, y para ser francos, la sensación de tener una cabeza por ahí rodando es bastante vertiginosa, por no decir más.
Además eso de ganar o perder lo mantenía a uno muy ocupado y lo alejaba de las cosas realmente importantes, como por ejemplo el idioma de los gatos, o el tiempo de las plantas, o simplemente encontrar nada.
Una vez recuerdo que encontré a otro y le pedí una o dos cosas diferentes de las que yo tenía, pero el intercambio no resultó para nada como esperaba, al traerme las cosas de otro a mi casa, me di cuenta que me traje también un pedazo de otro a vivir conmigo, y durante un largo tiempo no pude desprenderme de la sensación de que ahora otro y yo eramos uno. Fue horrible. Además todavía tengo resaca del juego que le gané para poder traerme las cosas.
Fue la única vez que me crucé con otro, y todavía tengo la sensación que por pedirle alguna cosa diferente a la que yo tenía, me convertí en él.
Ahora que se murió mi vaca, no se si deba atreverme a pedirle leche a otro, creo que mejor ordeño mi cabra.

sábado, 18 de junio de 2011

Examen para cagarse en todo.

Salía de su casa como todas las mañanas, con la cabeza todavía medio embolatada en algún sueño febril. Esa mañana no desayunó y tenía prisa por llegar a la cita con la doctora, la médica más linda que había visto en su vida, se llamaba Ángela. Seguro los papás no tuvieron mucha imaginación para nombrarla cuando la vieron por primera vez en este mundo.
Ella era uróloga, y mientras le metía el dedo por el culo a Iván, este se perdía en la caricia de su otra mano en una nalga y en su acompasada voz dulce.
- No te duele ¿verdad? mira que esta vez usé mucho lubricante.
Luego de sacar el dedo y botar el guante, Ángela pasó a tomarle la presión. Iván aprovecho para perderse en sus grandes ojos celestes y en su pestañeo grácil cómo de mil velos saludando al viento.
- Bueno, tu presión sanguínea es normal. Ahora voy a revisarte el corazón.
Ángela se descolgó  el estetoscopio del cuello, se lo acercó un poco a la cara para mirarse en él y pintarse los labios, se soltó el cabello y desabotonó la camisa de Iván. Le dió un beso en mitad del pecho y un sístole-diástole retumbó en las ventanas del consultorio, puso el estetoscopio en la garganta y escuchó con atención.
- Tu corazón también anda bien.
-Mi corazón si, pero mi alma parece que se perdió en un pozo sin fondo - dijo Iván mientras casi temblando mantenía la vista en los ojos más azules que había visto nunca.
Ángela sonrió, y eso fue demasiado para el pobre chico. Su corazón llegó hasta su boca y a punto estuvo de escupirlo a los pies de su doctora.
- No lo escupas al piso que lo ensucias y no es tan fácil limpiarlo después, cuándo se te salga póntelo en la espalda. Por cierto creo que estás listo ahora para cagarte en todo. Buena suerte con eso.
Ángela le guiñó un ojo, extendió sus alas y salió por el techo. Entre sus plumas largas se podía ver todavía un aparato rojo palpitando.

sábado, 11 de junio de 2011

La maldición del circo.

Quería escribir un cuento que nunca hubiera escrito... y aunque me dio mucho tedio por fin lo terminé.


La maldición del circo.


Todo empezó la mañana en la que el circo llegó al pueblo, era el domingo del Corpus Christi y el padre Ramón se había levantado muy temprano; las hortensias para adornar los cuatro altares de la plaza principal no habían llegado la noche anterior y tenía que encontrar una solución rápida antes de que al párroco le diera por revisar.

Salió con prisa y saludó a los fieles que madrugaban  a misa de 5. Había decidido pedirle a doña Erminia, la que vendía flores en el parque, en nombre de nuestro señor, que donara todas las hortensias y una que otra rosa blanca para poder celebrar con pomposidad tan magno evento.

Le iba a decir que seguramente la santísima vírgen había hecho perder a los mensajeros de la ciudad que traían las hortencias para que ella pudiera alegrar al señor con su desinteresada donación, que Dios sabe como hace sus cosas y que seguramente después del cielo le devolverían el favor. Caminó apresurado por las calles adoquinadas, alzándose la sotana de vez en cuando para no ensuciarla en los charcos.

Buenos días hijo soy el padre Ramón, ¿tu mamá se encuentra?. No padre se fue para el circo a llevar unas hortencias. ¡Madre del cielo!

¿Para qué necesita un circo hortencias? Todo esto parece obra del demonio, claro, como siempre entrometiendose en los asuntos santos.

Ramón no supo qué hacer. Se devolvió cabizbajo y ni saludó a los trabajadores que madrugaban a alimentar sus mulas. Sin darse cuenta en vez de caminar hacia la parroquia terminó al frente del circo.
Pero qué estoy haciendo acá! definitivamente esto es obra del demonio. Quién sabe que abominables artes negras me habrán puesto en este camino. Ya puesto en estas más me vale averiguar que hacen con las hortencias.
El circo estaba estrenando carpa y los vagones del tren estaban recién pintados. No parecía un circo pobre. Los camerinos de los gitanos se veían cómodos.
Buenas. Saludos. Dijo Ramón aproximándose a la entrada de la carpa. Todo olía a nuevo, todo se veía limpio, las rayas azules y rojas de la carpa invitaban a entrar, y el interior dispuesto con al menos 400 sillas sin estrenar atraía a ver el espectáculo sin importar lo aburrido que fuera. Aunque según los carteles el aburrimiento no estaba en el menú.
¡Conozca a la mujer que por una maldición de su madre se convirtió en Araña! decía uno. ¡Pregúntele al mago  que todo lo sabe por la fuente de la juventud! rezaba otro. ¡Conozca a los osos rusos del polo norte!

Hola Ramón. Hacía tiempo nadie lo llamaba por su nombre sin antes anteponer el "padre". Le pareció una falta de respeto pero la voz que estaba a su espalda le causó curiosidad.
Saludos Hija, ¿cómo sabes mi nombre?
Lo se todo sobre ti, conozco tu pasado, tu presente y tu futuro. Se que buscas las hortensias con las que adorno a mis santos.
Ramón, desconcertado, no atinó a decir palabra.
Tómate esta agua de manzanilla, te va a ayudar a dar del cuerpo sin dolor.
Ramón se sonrojó. ¡Pero cómo se atreve!. Mi cuerpo está consagrado al espíritu Santo. ¿Quién es usted mujer impúdica y por qué sabe tanto de mi?
Soy Mayra, la gitana del circo.
¡Bruja!
Ramón salió corriendo de allí, le había molestado en sobremanera escuchar a Mayra.
¡Espera! hagamos una apuesta y si te gano te llevas las flores para que el párroco no te regañe.
Tuvo que frenar y tragarse la rabia un momento, al final era la única salida que tenía para cumplir con la orden de su superior.
¿Qué apuesta mujer del demonio?
Si logras que vaya más gente hoy a misa de 8 que a mi circo te doy las hortensias.

La apuesta estaba sellada. Ramón salió apresurado de la manga donde estaba el circo y avanzó hacia la casa cural. Su plan era avisar por el megáfono que concedería indulgencias plenarias a los que fueran a misa de 8, estaba seguro que todo el pueblo iba a ir. Lo que no se esperaba era que el circo usara también los megáfonos anunciando la aparición de la Anciana Mágica de Oriente que iba a estar curando a todos los que fueran a las 8 al circo gratis.

Pronto las estrechas calles del pueblo se convirtieron en una guerra de sonidos. Por un lado el padre Ramón con sus avemarías y por el otro el circo con su publicidad. Las casas de bareque abrían sus ventanas de par en para para escuchar las noticias y un revoloteo se empezó a armar. Las señoras corrían de casa en casa hablando de la sabia de oriente y de sus superpoderes, decían que a Alicia la hija de Margarita le había curado la tuberculosis con solo mirarla, que eso lo había dicho Don Severo y que a él si había que creerle.

A las 8 am la fila para entrar al circo alcanzaba a darle la vuelta a la manzana. Todo el pueblo estaba ahí.
Mientras tanto el cura párroco le preguntaba a Ramón la razón de la inasistencia de la gente el día sagrado del Corpus Christi.
A Ramón no le quedó más remedio que contarle toda la verdad, sin sospechar siquiera la que se iba a armar.

Mientras todo el pueblo se encontraba embobado mirando hacia el centro de la carpa las proezas de la gitana que hacía caminar a los enfermos, el padre Ramón y el cura párroco se aparecieron con crucifijo en mano, agua bendita y una estola violeta.

¡Va de retro Satán! dijeron los curas amenazantes mientras enarbolaban los crucifijos frente a la gitana.
El pueblo entero se paralizó mientras la gitana muerta de la ira empezaba a escupir blasfemias sobre los dos curas.

La guerra de palabras que nadie entendía duró 15 minutos. Hasta que al final el cura párroco se cansó y en vez de seguir maldiciendo a la gitana, alzó las manos, miró al público y dijo:
Por el poder de la sangre de cristo y la sangre de los dos ladrones, te pido Oh judas arrepentido que maldigas este lugar. Mientras haya carpas de forajidos, y los gitanos anuncien que vendrán, no parará de llover hasta que se puedan marchar. "In nomine patris et fillii et spiritus sancti" pero antes de decir amén, sacó una punta afilada y se cortó la mano haciendo la señal de la cruz en el piso con su sangre. Amén.

De repente se largó un aguacero de padre y señor mío. Los habitantes del pueblo salieron del circo y corrieron a pedir perdón a la iglesia. Mientras la gitana desaparecía en su camerino.

Pasaron dos días y no paraba de llover, el pueblo entero seguía madrugando a misa y prendía cirios pascuales en las casas para que no las quemara un rayo.
 La gitana se armó de cuanta rama conocía y le rezó a todos sus santos, pero no logró contrarrestar la maldición, por lo que al final reconociendo su derrota empacó el circo y se marchó del pueblo.
Desde entonces cada vez que un circo abre sus carpas en el pueblo, nubes cargadas de lluvia se apresuran a cubrir todo el valle.

miércoles, 25 de mayo de 2011

De como hacer volar una Gárgola

Llegué a la bóveda central, mi cabeza se elevó y se perdió en los detalles de cada pintura.

Anocheció. Estaba pasmado en una banca de las capillas laterales mirando para adentro, ignorando por completo los dioses de afuera y centrándome en los de verdad cuando la luz de una linterna me sacó del trance.

Disculpe señor ya vamos a cerrar, dijo un vigilante. Me sorprendió ver vigilancia privada en una iglesia, pero pensé que con tanto fanático suelto podría ser una medida necesaria. Me apresuré a salir de la catedral no sin antes tratar de absorber esa sensación de terror que producen las inanimadas figuras del santoral católico alumbradas desde abajo por las velas de los fieles. De noche todo cambia, las pocas velas encendidas contribuyen a aumentar el sentimiento de claustrofobia en una de las construcciones más grandes jamás hechas por el hombre, es un tanto paradójico y tenebroso.

Salí por una de las puertas secundarias, la luna creciente se colgaba de una de las torres y resaltaba las gárgolas y patos dentados que tenían como fin espantar las brujas, vomitando a gotas nubes atrapadas. Siempre me pareció intrigante la mentalidad de los constructores, no entiendo la lógica esa de que un demonio se pone en una catedral para espantar a sus congéneres. Pero bueno, los caminos de la fe no conocen la razón.

Desde el centro de la plaza, la catedral se impone como regente y señora de la ciudad, los reflectores amarillos resaltan los colores de los ladrillos y las sombras muestran la cara justiciera e implacable del dios que encierran.

A las 11:11 pm. mientras toda la ciudad está disfrutando del concierto anual que ofrece el ayuntamiento saco mi celular y con una llamada a la banca donde me senté los ladrillos se estampan en la luna, los patos y gárgolas vuelan por los aires y el dios encarcelado desata su furia al azar sobre los desgraciados a los que llueven hostias del cielo.


lunes, 10 de enero de 2011

Moonlight Sonata - Beethoven

Bee


Estaba sentado en el comedor, sostenía su cabeza con una mano y con la otra un cigarrillo a medio consumir. Sus ojos reparaban en los pequeños defectos de la mesa, un nudo en la madera, una mancha de cigarrillo, otra de vino seco; todas formaban figuras caprichosas.
Cada rayón, cada lugar en el que el barniz oscuro desaparecía tenía una historia, la huella de la olla de café caliente, los pequeños círculos de pintura y cal que dejó la última remodelación, pequeños rastros del bisturí con el que cortaba el cartón para hacer maquetas.
Esa madera vivió antes de que se convirtiera en su mesa, y seguro pasó por muchas manos que dejaron algún rastro, de cierta forma sentía que su comedor no era tan suyo al fin y al cabo. Pero al menos la mayor parte de los daños le pertenecían.
Se llevaba el cigarrillo a la boca y aspiraba pequeñas bocanadas de humo, suficientes para luego hacer aros que se formaban y desaparecían cuándo les daba la gana.
La efímera existencia de esos anillos de humo le hacía pensar en las innumerables posibilidades del caos, en los infinitos destinos que podía tener esa noche si se hacía autómata de la ciudad, en baños de moteles desconocidos para despertar a la mañana siguiente.
Cuándo terminó de fumar sacudió las cenizas de la mesa y se levantó. Hacía ya dos cigarrillos que la música no sonaba y todavía no se le ocurría que poner. ¿Qué canción escuchar cuándo no se quiere estar en silencio, y aún así cualquier ruido es molesto?, Sin duda esa canción tenía que ser de un sordo.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Historia del mundo. Clase I


Cosas cómo esas pasaban en el mundo desde que promulgaron la ley de ida, no era para menos, acostumbrados todos como estaban a venir.
Desde este punto en el que ni vamos ni venimos parece un poco inverosímil la existencia de un caos de vuelta producido por la ida, pero, como ya lo hemos estudiado antes, el hombre de ese tiempo amaba las anclas y entre más pesadas fueran más seguros se sentían. El estudiante se estará preguntando por la razón que invirtió el supuesto flujo de pensamiento (que ahora sabemos no  fluye), y la respuesta es muy simple, una vez sentado en un campo lleno de naranjos, un hombre acabado de nacer se preguntó de dónde venía y luego le cayó una naranja en la cabeza. Después del golpazo se encerró en su iglesia a elaborar una teoría química sobre la proveniencia del hombre y llegó a la conclusión de que indudablemente nuestra especie venía de un principio y se dirigía hacia un final, por lo que el pensamiento debería caer desde una zona de alta concentración de alturas a una de menor concentración y que su finalidad era hacer crecer lo bajo pués seguramente era también una altura caída.
Luego de colgar su teoría en la puerta de la iglesia, el mundo empezó a fabricar instrumentos para restaurar lo bajo a su supuesto orden natural de alto y fue así como los pisos del mundo se elevaron y los hombres creyeron alcanzar el equilibrio cuándo después de varios milenios ninguna naranja volvió a caer de lo alto.
Eones después un descendiente de aquel hombre recién nacido, que estableció aquella verdad teórico-práctica, sería quién invirtiera el flujo de pensamiento. Un día observó con estupor cómo una naranja salió de su cabeza adolorida y se pegó a la rama de un naranjo,  el dolor en la cabeza de este hombre disminuía proporcionalmente a la cercanía del fruto al árbol, por lo que con celeridad apremiante se encerró en su consultorio a elaborar una nueva teoría en la que se estableció que el hombre primero va y luego viene. Muchos libre pensadores apoyaron su replanteamiento del orden natural y empezaron a bajar las alturas, pero muchos otros conservadores se empecinaron en mantenerlas arriba. La pugna duró varios eones más y el mundo se convirtió en una colección de trincheras altas y bajas de dónde bajaban y subían naranjas con regularidad.
La guerra cítrica se mantuvo hasta que cierto día todas las naranjas se quedaron como muertas en el espacio que quedaba justamente en el punto medio entre las cabezas humanas y los naranjos.
Este fenómeno que dura hasta ahora nos hace comprender que ni venimos ni vamos sino que justamente ya estamos.

martes, 12 de octubre de 2010

La novela total

Tic Tac Tic Tac Tic Tac, 3 veces para espantar fantasmas.
Giros, Giros, Giros, 3 veces para ofuscar las palabras.
Comerse el pan de ayer para evitar el nuestro de cada día y así adelantarse al sol para robarle el placer de despertar primero y morir después.
Hizo todo lo que le dijeron, dirán algunos, hice todo lo que me dijeron dirán... dirán... diré. Uno no puede creer que los demás quieran que las cosas no salgan y por eso redactan los manuales de instrucciones mal, uno simplemente no puede darse el lujo de desconfiar cuándo va caminando a ciegas mientras voces de gigantes muertos reverberan descubriendo atajos y peligros... claro pero eso no lo saben los editores ineptos de esa editorial, ¿Cómo se les ocurrió creer que estaba bromeando?, pero bueno, eso nos pasa a todos los genios, primero somos rechazados. No importa. Yo se que lo que escribí es la novela completa, el libro perfecto... o sino que juzgue el lector:
    
Capítulo I

En un lugar de la mancha de cuyo nombre no quiero acordarme el coronel Aureliano Buendía había de recordar la tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo, Macondo estaba desordenado y vacío, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Bajó solo de las montañas sin encontrar a nadie. Pero cuándo llegó a los bosques surgió de pronto ante él un anciano que había abandonado su santa choza para buscar raíces en el bosque, avanzó desde la salida de la escalera, llevando un cuenco de espuma de jabón, y encima, cruzados, un espejo y una navaja... elevó en el aire el cuenco y dijo: 
-¿Quién va?
-No, contéstame a mí. Párate y date a conocer.
-¡Viva el Rey!
-¿Bernardo?
-El mismo. Cuándo tenía seis años, vi una vez una imagen magnífica en un libro sobre la Selva Virgen que se llamaba "Historias Vividas". Representaba una serpiente boa que tragaba una fiera.
- ¿Encontraste a la maga? Tantas veces te había bastado asomarte, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai d Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río te dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts.

lunes, 4 de octubre de 2010

Mensajero desempleado

Era de esperarse que no supiera describir el ambiente, acostumbrado como estaba a los pies ligeros de mi anterior papel, que, valga la pena decirlo, tenía la ventaja de tener un buen escenario.
Me resultaba frustrante sentir el espacio caliente y pegajoso de ese mundo en construcción. Aunque técnicamente podía volar en aquel entonces porque mis pies todavía tenían aquellas alas hechas de sol, no se habían dignado poner el cielo.
Todo era suelo, todo era tierra, ni siquiera tierra de esa negra que uno veía antes... ¡cuánto hubiera dado por un poco de arena movediza!... era un montón de vacío sin espacios, lleno de espacio justamente.
¡Imagínese usted que ahí tenía que caminar!, uno no encontraba por dónde porque para caminar se necesitan caminos y allá no habían. Tampoco había dónde poner un pie seguido del otro y así sucesivamente hasta que se moviera el piso, porque no había piso, y entre tanto espacio disponible uno corría el peligro de terminar vacío.
Me quedé un tiempo ahí, eso sí, me resultó muy difícil no pensar en caminos porque solo bastaba con eso para caminarlos de una vez, mientras tanto esperaba llegar ligero a entregar ese paquete que pesaba tanto. En lo que si me permitía pensar era en volar, no sabe que delicia era pensar eso y que tortura era no poder crear cielos; porque sabe una cosa, los dioses no funcionan en todo lado.
En todo caso, el asunto es que mientras llegaba a quién sabe dónde, quién sabe cómo, a entregar quién sabe qué, mucho tiempo pasó acá y cuándo regresé los Titanes se habían muerto de hambre y el Olimpo había desaparecido por un deslizamiento... todo porque Poseidón se cansó de vivir mojado y le dio por trastearse... y usted sabe cómo es la humedad en las construcciones, no respeta ni a los dioses.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Inconsciente Colectivo

-Uno que huye de sus demonios termina enfrentando los de otros, Eros y Thanatos colman la realidad hablada, que es la misma que la pensada y la vívida. El dualismo imperante, las dos caras de la máscara, la diferencia entro yo y el otro nos mantienen encerrados en la cárcel del ego, como al aire en una pompa de jabón... pero somos el mismo aire, mi poco está en tu poco y mi mucho en tu mucho, así como el mundo en mi y yo en el mundo.
Los que se condenan por ignorancia lo hacen también por cobardía.
quiendijoquetodoestaperdidoyovengoaofrecermicorazonlacuradelinconscientepodridoeselamor...tantasangrequesellevóelríoyovengoaofrecermicorazón.
- Al final no hay diferencias entre vos y yo, ¿eso querés decir?
- No se, tal vez lo que quiero decir es que no importa nada de lo que diga... el aire solo se expande para inflar la burbuja del ego, pero sigue siendo el mismo aire.
- no entiendo
- Yo tampoco.
- Entonces para qué hablas
- Porque todos hacemos lo mismo, hablamos sin entender... los ladrillos del lenguaje no existen y toda conversación es un castillo en el aire.
- Pero castillo al fin y al cabo
- Muy mía tu observación, como humanos nos aferramos a la existencia y tememos a la nada.
- Por eso inventamos el lenguaje... ¿Para crear el mundo?
- Si, la palabra se hace carne.
- Entonces nada es real.
- ¿Qué es real?
- Lo que puedo oler, tocar, experimentar.
- Entonces todo es real
- ¿Pero cómo puede salir de la irrealidad lo real?
- Porque ni lo real ni lo irreal existen... lo real no existe.

- Acabo de olvidar por qué vine a matarte...
- Te lo digo yo, lo haces porque lo hace el mundo... no eres libre como individuo, estás condicionado, aunque creas que lo haces porque quieres, en verdad lo haces porque las palabras nos tomaron ventaja y ahora nos controlan, desde el principio todo está escrito, y se sigue escribiendo en la circularidad del tiempo; por eso es tan fácil controlar la masa, solo hay que introducir la palabra adecuada en la programación del destino. Inconsciente colectivo. Mátame, estarás matando al mismo hombre que han matado siempre. Yo soy  Abel el eterno y tu Caín, la repetición del mito. Todo es circular. Mañana me volverás a matar.

miércoles, 14 de julio de 2010

El Artista

El pintor apareció en la emisión del noticiero a medio día, las imágenes grabadas por una cámara de seguridad en la bóveda delataban la mirada inquisitiva y ambiciosa en sus ojos, o así lo resaltaron los presentadores:
- Sorprende que se puedan adivinar las intenciones macabras en su mirada - dijo uno leyendo el telepronter- los especialistas dicen que es la mirada de un psicópata.
El país veía con desprecio a aquel conocido pintor mientras cambiaba de oficio, en sus televisores hablaban los sicólogos y analistas de arte que descubrían en sus obras el reflejo de una mente dislocada con clara inclinación al terrorismo.
Mientras tanto el otrora conocido pintor y ahora famoso terrorista, ajeno a la ola de odio que despertaba, agradecía al presidente de la nación el gran regalo que le hacía al dejarle entrar en aquella bóveda sagrada para encontrar la inspiración en la belleza que sus antiguos pares habían tratado de encerrar en obras de arte.
Aquel país, orgulloso de haber sido construido por artistas no basaba su moneda en el oro guardado en los bancos sino en las pinturas, esculturas, poemas y demás obras que rompían supuestamente con la banalidad y brutalidad común en las hermanas naciones "traficantes de sueños, adoradores del oro". Se ufanaban de tener en su escudo a la luna, y en vez de amar la libertad sobre todas las cosas, endiosaban la belleza que según ellos, su mente sensible les hacía descubrir en todo.
El presidente, los ministros y la cúpula militar se preparaban para pasar a la historia como los modelos perfectos del artista-terrorista, en una pintura que exigieron como pago para dejarle entrar en la bóveda... seguramente sus finanzas y las de sus familias se iban a encontrar en feliz aumento luego de que aquel engañado poeta del pincél terminara de retratarlos y quedara reducido por las fuerzas del orden que entraran a rescatar a los pobres dirigentes secuestrados.
Muchas horas demoró el artista para pintar aquel cuadro que quiso llamar el alma encerrada, tal vez por alguna intuición que le llegó de arriba.
Poco contentos quedaron los gobernantes al ver la obra terminada, una pintura abstracta en escala de azules en la que no se reconocía ninguno de los mayorales.

martes, 13 de abril de 2010

Me da miedo saber porque

¿Alguien sabe interpretar este mapa?- Las personas pasaban a su lado indiferentes, aceleraban el paso y entraban al edificio – me vi en uno de aquellos indiferentes y quise ayudar.

Yo se- su cara fue de decepción e incomodidad- mire señora, es fácil, venga le muestro, el mapa que usted tiene en las manos es igual al que está en frente, dígame que está buscando.

La llevé del brazo a la valla que había afuera, estaba de noche – es muy fácil señora, dígame que está buscando - en su cara se reflejaba aún la incomodidad, su edad seguro estaba entre los 55 o 60 años, venía en un vuelo que yo tomé ese mismo día, no recuerdo si era más joven ni que decía.

Dígame señora que está buscando para poder ayudarle, vamos anímese – la miré con una sonrisa, tratando de serle útil, ella me miró con cara de súplica, no quería decir lo que buscaba.

Es que estoy buscando un muerto – Bueno señora, eso no es problema, dígame en que parte de la ciudad busca a su muerto. - ella me miró con cara de sorpresa y lástima. - vamos señora, dígame en dónde esta su muerto.
Entró corriendo al hospital al frente de la valla, yo quise seguirla corriendo, pero el portero en silla de ruedas me impidió seguir avanzando tapándome la vía de entrada.
¿Qué pasa? - su mirada era amable – No pasa nada, quería saber si querías comerte un choripan a la salida y así te voy pidiendo alguno.
Si, dale, me apunto- entré al hospital, en un consultorio estaba el médico Charly García, pasaron varios pacientes y seguía yo en la fila, me daba pena porque yo no estaba enfermo y solo quería saludarlo, tal vez tomarme alguna foto con él, pensé que le iba a dar rabia pues estaba en horario de trabajo.
A mi llegó la angustia de uno que por error iba a ser asesinado. - No me mate, no se confunda, vea que está equivocado.
Hoy me volvieron a pegar un tiro en la frente, ya van 3 veces.
No me parece algo normal, decir que hoy me pegaron un tiro en la frente dijo la periodista.

martes, 28 de abril de 2009

Cuando hay ratas en la casa

Esa mañana se despertó sentado. Hacía ya dos semanas que se venía despertando de la misma manera, sin ninguna explicación que satisfaciera sus cuestionamientos. Advirtió que el reloj despertador no estaba en la mesita de noche, donde debía estar, escudriñó la habitación en busca del aparatejo y lo encontró bajo su cama, al lado de las arrastraderas. 
Que raro, pensó, pero se convenció de que en la noche lo había tumbado de la mesita mientras dormía. 

espera

Me gusta cerrar los ojos antes del ocaso y acariciar el aire que se derrama en mis pulmones con la última luz de sol que se lanza contra mis párpados. Sentir la fragancia de la muerte, esperar, como todos esperan, y escrutar el viento en busca del despetar estelar, acallar mi mente hasta que los susurros placenteros de los vientos laman mis oídos y se ciñan sobre mi cuerpo desnudo, sentir la piel del mundo y su tacto etéreo. Ser testigo de la rendición eterna y constante que encierra cada atardecer y participar de esa agonía última consumiendome en el resplandor final. Esperar. Esperar. Esperar. Escuchar los emisarios de las estrellas empezar sus cantos, abrir los ojos y respirar. Sentir la luz lejana del primer lucero y nacer de nuevo para las luces de otros cielos.

lunes, 16 de marzo de 2009

Sombra


Y aquí voy, de nuevo yo.
Camino por las calles oscuras del pueblo, doy vuelta en la esquina donde todavía se ve una luz titilante, es una lámpara de esas que solían iluminar todas las calles en este mismo segundo pero de otro tiempo. Las sombras sugerentes que proyecta la lámpara me impulsan a aminorar el paso. Agudizo mis oídos y detengo totalmente mi marcha, trato de concentrarme en la sombra larga que se ve en la carretera da adoquines gastados, no se mueve pero pareciera cambiar con cada lapso pequeño de tiempo en que la luz se apaga. No puedo asegurar que está cambiando, pero tampoco puedo decir que es la misma. Mejor me quedo quieto, quiero sorprenderla cuando cambie de forma. Hace mucho frío pero no hay viento, solo el que experimentaba hace unos minutos cuando caminaba y rompía la frágil armonía de los átomos de aire. Pienso en ser un átomo, debe ser difícil saberse ladrillo del mundo, debe producir mucha tensión, no me quiero tensionar. ¡Ahí está!, se acaba de transformar en algo totalmente parecido a lo que era antes. No puedo pensar en nada, debo estar atento.
Esa sombra está aprovechando para moverse en el mismo instante en que deja de haber luz, parece ser astuta, pero no puede ser más astuta que yo, una vez me gané el premio al más astuto en el colegio, recuerdo mi colegio, tenía muchos lugares para esconderme, siempre me escapaba de matemáticas para irme a fumar montado en algún árbol de la salida, o detrás de la capilla, en ese hueco lleno de raíces en el que nadie se metía, ahí fumaba y veía como se movía la tierra, siempre aparecían animales raros, bichos de esos que nunca se ven en un álbum de estampitas por feos y asquerosos.  Sería bueno ser un bicho de esos y meterme debajo de las raíces y sentir toda la presión de la tierra mojada, no mejor no, no quiero sentirme presionado. Deben haber bichos debajo de la sombra, en las grietas de los adoquines, debe haber porque ahí se ve que sale hierba, ósea que debajo debe haber tierra, bueno eso creo, nunca he levantado un adoquín para ver que hay debajo. Esos adoquines llevan mucho tiempo donde están, se nota que muchas carretas les han pasado por encima, están todos quebrados en las puntas y algunos por la mitad, sería bueno ser adoquín, mmm, no mejor no, no quiero ser pisoteado. Ya no quiero destapar los adoquines para ver si hay tierra debajo, no los quiero desacomodar, deben haber tardado mucho para encontrar una posición cómoda para resistir.
Yo no soy muy resistente, siempre me canso cuando me toca correr, por eso es que soy tan bueno para encontrar escondites, debe ser por el cigarrillo, mi mamá me dice que lo deje, que eso no es de niños buenos, pero yo no quiero ser un niño bueno, esos andan todos bien peinados en la calle comprando dulces y yendo a misas, a mi no me gustan las misas, siempre hay un señor vestido de vieja que habla de otro señor que se vestía igual pero parecía más vieja porque se dejaba el pelo largo, si no fuera por la barba hubiera dicho que era una señora cuando lo vi la primera vez.
Yo creo que a mi mamá le gusta el señor que da las misas, porque siempre va media hora antes todos los domingos y se encierra con él en un cuartico oscuro disque para que la perdone, yo no sé porque la tiene que perdonar él, no creo que mi mamá le haya hecho algo malo, debe ser por algo que yo hice. ¡Se movió de nuevo! ahhh!!! Estaba pensando otra vez, tengo que dejar de pensar para poder pillarla en el mismo instante que se mueva. Ya me estoy cansando, me voy a sentar para esperarla más cómodo.
Tengo ganas de un cigarrillo, pero no traigo candela, si tuviera candela prendería las hojas secas que vi amontonadas cuando venía, dos cuadras antes del parque doblando a la derecha. Claro que si tuviera candela lo primero que haría sería prenderme un cigarrillo, aunque le prometí a mi mamá que no iba a volver a fumar para que me recibieran en el colegio. Mierda, estoy pensando de nuevo. Debería hacerle caso a mi mamá, allá enseñan a no pensar, si hubiera seguido en el colegio ya habría podido descubrir la sombra en el mismo momento en que cambia. No entiendo por qué  la gente no sale de noche, a mí siempre me gusta salir y ver las estrellas, me gustaría ser una estrella como mi papá, pero mi mamá todavía no me dice el secreto para serlo, ella dice que cuando crezca lo entenderé. Bueno espero crecer pronto, quiero espiar el mundo desde allá arriba. Siempre que espío desde aquí abajo me pillan, la vez pasada estaba viendo como mi profesor le metía la lengua en la garganta a la cocinera de la escuela, pero me descubrieron porque hice sonar una olla, estaba dentro de la alacena. Desde ese día todo cambió con mi profesor, siempre que me veía se ponía rojito, nunca entendí por qué. Ya entiendo por qué mi mamá se mete en el cuarto oscuro con el otro señor, ¡es para que mi papá no la pueda ver!
¡Ahora sí! se está moviendo, está más chiquita, pero también se está poniendo menos negra, este es el momento, por fin voy a saber que es. Ahora si solo voy a ver y no voy a pensar en nada. Está mas corta y mas clara, mas corta y mas clara, mas corta y mas clara.
¡Carajo salió sol! 
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domingo, 15 de marzo de 2009

ángel


Se sentó a esperar que el mundo se repitiera, quiso participar como espectador esta vez, de nuevo todo igual, la misma trama, los mismos personajes principales, algunos nuevos secundarios; se cansó del juego del destino y quiso estar sobre él, volar sobre las nubes para que no le mojara la lluvia. Bajó la vista por mucho tiempo, impidiendo cualquier sentimiento, o emoción, sabía que en el momento que sintiera algo estaría perdido de nuevo. Se limitaba a ver el azul del cielo, las formas de las nubes que borra el viento, la distribución de los aires, los cambios de color en el atardecer, las bromas del sol a los sedientos, las gotas de agua elevándose por los cielos y reuniéndose en una orgía vertiginosa hasta volver a caer.

Miró de nuevo a los humanos, empezó con la  anciana que esperaba la lluvia todos los domingos después de salir de misa, siempre salía con su paraguas sin importar nada, se sentaba en la plaza a ver las palomas hasta que alguna gota de agua sonara en el impermeable, o que las cigarras anunciaran las estrellas. Siguió mirando, descubrió al profesor que se sentaba todas las tardes a leer los periódicos y recortar noticias que luego acumulaba en amplias carpetas, para que sus alumnos “conocieran el mundo”, amontonaba y amontonaba recortes que nunca mostraba a nadie.  Observó la vaga existencia del lechero, el policía, el cura y el alcalde, cada uno sumido en sus propias rutinas, cada uno pensando en que estaba haciendo lo mejor, todos caminando sin sentido, todos al servicio de un mundo que construyeron, los absorbió y los sumió en una esclavitud perpetua, víctimas todos de su propio invento.

Siguió repasando vidas ajenas, hasta que sus ojos lo llevaron de nuevo a los que no eran ajenos, a aquellos que guardaban sus pedazos, algunos con desinterés sin ni siquiera advertirlo, otros con devoción. Quiso pasar rápido la vista, pero se convenció de que mirarlos un rato no le haría ningún daño, solo quería saber como estaban.  Regresó a sus ojos, a los ojos que lo hicieron marchar, a esos a los que juró no mirar. No habían cambiado, aunque estaban sucios de polvo de los caminos, bajó a sus manos y las encontró cansadas, miró su boca y la encontró perfecta, por su cuello empezó a derramarse, y sus palabras brotaron de la garganta seca.

Su corazón volvió a latir, estaba perdido de nuevo.

El mundo siguió girando, esta vez él giró también.

domingo, 4 de enero de 2009

RESIGNACIÓN

Solo bastó que aquella mañana los tímidos rayos de sol entrasen por la rendija de la persiana para que se diera cuenta que todo había cambiado, sumido en un sopor propio de los enfermos o de aquellos que no quieren la vida, abrió los ojos lentamente pensando en cada grado que recorrían sus párpados y dejó que la grisácea luz destrozara las tinieblas en una sangrienta batalla que tenía desde el principio de los tiempos un vencedor predestinado; dejó que se dibujara en su rostro una burlona sonrisa mientras pensaba en la perversión de dios y en sus eternos e irónicos pasatiempos.  La habitación en la que se encontraba se descubrió lentamente como si alguna criatura traviesa, malvada, corriera un velo con el mismo paso parsimonioso con el que lo había hecho toda una eternidad. Se lamentó de la indolencia de la madre naturaleza y de su siempre nuevo amanecer. El odio esparcido por todo el cuarto la noche anterior desprendía un olor perceptible todavía, un par de zapatos viejos y llenos de barro custodiaban las esquinas como si temieran que las paredes se derrumbaran, los cobertores descansaban en el frío suelo como en una escena de crimen, la humedad, propia de los amaneceres en esas tierras lo impregnaba todo creando una sensación de impotencia frente a la imperfección.

El canto de los  pájaros fue silenciado estrepitosamente por el sonido del televisor al encenderse gracias al impulso irreprimible de una mano mecanizada, una sucesión de imágenes totalmente carentes de sentido e inapropiadamente decadentes invadieron el cuarto tratando de violar la entrada de una mente vacía y vencida. La costumbre enfoco los ojos en el programa mientras una risita mecánica se unió al ruido que emitía el aparato.