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lunes, 22 de noviembre de 2010

L.G, G.C, C.13 El que tenga oídos pues que oiga!

joer joer joer la que se sigue armando...
Me perdí en el viaje
Nunca me sentí tan bien
Todo por delante
Todo esta hablándome
Esta cambiando el aire
Nunca me sentí tan bien.


That boy is a monster
M-M-M-Monster
That boy is a monster
M-M-M-Monster
That boy is a monster
Er-er-er-er
Entren los que quieran, el que tenga oídos que oiga!


Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas (6) :)


jejejeje \m/ 
/
  / 
    /

YOU AND ME COULD HAVE A BAD ROMANCE (y si... por q no? (6))




jejeje seguro,  Lucy te manda saludos Gus... anda más hermosa que nunca.


... pero la autoridad no puede con nosotros CHAOS :)... vamo a hace q Susan boyle pierda su virginidad, que el sol salga de noche y que llueva para arriba  

Sumidos en una fe narcótica
En un mundo diseñado y lineal
Hay mecanismos de reseteo
Pero nos olvidamos de backupear.
En la cadena de desaciertos
Creímos ser el último Eslabón
Tendremos control remoto, si
Pero hace rato que perdimos el control.



mmm... creo q me falta alguien mmm... quién será será, whatever will be will be
http://i.imgur.com/CCzV4.jpg
LOS SÍMBOLOS SE INVIERTEN, LEE ENTRE LÍNEAS

domingo, 5 de septiembre de 2010

Jodorowsky


¿Y tomar hongos al menos una vez en la vida?
Eso es distinto. La experiencia que produce te acerca a la metafísica y a la
mística. Cuando se fuma marihuana por primera vez, también se abren los
sentidos: enseña a comer bien, a oler bien, a sentir bien la música.
Pero basta una o dos veces para aprender. Si no, acaba creando un ejército de necios
sensuales y perezosos que se sienten genios, así como el alcoholismo acaba
volviendo a la gente violenta, y esto de poco sirve.



¿Habría llegado usted a ser como es sin haber tomado sustancias alucinógenas?

Yo no he llegado a nada. ¿Adonde he llegado? (Se levanta y gira sobre sí
mismo.) No se llega. En mi caso, necesité tomarlas en un momento dado, hacia
los 40 años, cuando iba a hacer La montaña sagrada y tenía que interpretar a un
maestro.
Necesitaba saber cómo era la mente de un sabio. Yo no tenía esa mentalidad, y percibía mis límites. Entonces contraté a un gurú, Oscar Ichazo,
que fue uno de los creadores de la moda del eneagrama y el maestro de Claudio
Naranjo. Le pagué diecisiete mil dólares para que me diera un LSD y me guiara.
Era un ácido puro, un polvo que disolvió en zumo de naranja. Una hora más
tarde me dio un cigarro de marihuana. La primera toma duró ocho horas,
pasado un tiempo volvimos a tomar. Fueron dos sesiones en las que aprendí
mucho y rompí mis propios límites.
Yo creo que estas experiencias no deben
hacerse por espíritu festivo, tampoco solo ni en compañía de gente que no haya
alcanzado un alto nivel de conciencia.
Puede ocurrir que durante la toma veas a
esa gente como a demonios.
Ésta es la explicación de por qué tomé este tipo de drogas. La consecuencia es
que me abrió la mente y me sirvió para demostrarme hasta dónde podía llegar.
Gurdjieff decía que las drogas son para eso: tú estás en el sótano de un edificio
y la droga te hace subir a la terraza de golpe. Estás en el garaje y te hace saltar
cincuenta pisos. Ves todo el horizonte, toda la ciudad, y cuando vuelves,
te das
cuenta de que para llegar de nuevo arriba tienes que trepar todos los pisos tú
solo, sin drogas